Fuentes del Islam en que nos basamos para aprender

Existen dos fuentes del islam fundamentales de las cuales deriva su doctrina y la legislación con la cual se rige, dichas fuentes son en orden de importancia:

 

[icon name=”bookmark” class=””]  El Sagrado Corán, la Palabra divina revelada. Que fue compilada y preservada sin alteraciones hasta Ia actualidad en su lengua original.

[icon name=”bookmark” class=””]  Las tradiciones (Hadiz) del Profeta. Esto se conoce como Sunnah que significa costumbre o tradición. Estas tradiciones están recopiladas en diversas obras y se cuentan por miles. Consisten en la palabra y/o actos del Profeta (dichos, consejos, actos, omisiones, lo que permitió, etc.) que éste realizó por sí mismo.

[icon name=”bookmark” class=””]   Las enseñanzas y dichos de los sucesores del Profeta, siempre y cuando no contradigan al Corán o la Sunnah.

 

En lo referente a las derivaciones legales que se requieran en cada época, se utilizan otras dos fuentes:

 

[icon name=”bookmark” class=””]  El consenso de los sabios del pasado sobre la aplicación de la ley divina en determinadas cuestiones.

[icon name=”bookmark” class=””] El intelecto, la razón como elemento fundamental de la condición humana.

 

La ley islámica no es entonces un corpus cerrado e inamovible sino un conjunto dinámico de principios y leyes fundamentales a partir de los cuales, en cada época, los sabios valiéndose de el intelecto y el conocimiento de las fuentes derivan las leyes prácticas que el hombre y la sociedad necesitan.

 

El Islam además reconoce como válidas y dignas de respeto las leyes reveladas a otros pueblos que poseen una escritura Y en tal sentido la gente del Libro (judíos cristianos y otros) que viven en territorio islámico pueden regirse por sus propias leyes en los asuntos que entre ellos se susciten, contando incluso con sus propios jueces y tribunales.