Aqida Tahawiyya

Aqidah (Credo) Enseñanzas de Islam

En el Nombre de Al-lāh, el Misericordioso, el Compasivo

Alabado sea Al-lāh, Señor de todos los mundos.

El gran erudito Hujjat al-Islam Abu Ja’far al-Warraq al-Tahawi al-Misri, que Al-lāh pueda tenerle misericordia, dijo: “Esta es una presentación de las creencias de Ahl al-Sunna wa al-Jama’a, según la escuela de los juristas de esta religión. Abu Hanifa al-Nu’man ibn Thabit al-Kufi, Abu Yusuf Ya’qub ibn Ibrahim al-Ansari y Abu ‘Abdullah Muhammad ibn al-Hasan al-Shaybani, que Al-lāh pueda estar complacido con todos ellos, y con lo que creen con respecto a los fundamentos de la religión y su fe en el Señor de los mundos.

Decimos sobre la unidad de Al-lāh, creyendo con la ayuda de Al-lāh que:

1. Ciertamente Al-lāh es Uno, sin asociado.

2. No existe nada (ni nadie) que se Le parezca.

3. Nada puede incapacitarlo.

4. No existe otra Divinidad digna de adoración excepto Al-lah.

5. Al-lah es Sempiterno, carente de principio. Él es interminable sin finalidad.

6. Es imperecedero e inagotable.

7. Nada acontece excepto lo que Él desee.

8. Ni la imaginación ni la comprensión humana pueden conceptualizarlo, ni alcanzar Su Realidad.

9. Ni tampoco tiene semejanza con la creación.

10. Él es el Viviente, Sempiterno. Él es El Mantenedor, El Auto-subsistente y El que nunca duerme.

11. Él es El Creador sin necesidad (para crear) y un Proveedor sin reservas de abastecimiento.

12. Él se lleva la vida intrépidamente y la resucita sin esfuerzo.

13. Él era eternamente existente con los mismos atributos, incluso antes de que existiese Su Creación.

14. La existencia de Su Creación no le añadió ningún atributo, que de antemano no le perteneciera desde Su Origen sin principio.




15. Tal y como Él estaba atribuido con cualidades específicas en eternidad; y así permanecerá por siempre, definido con esos mismos atributos.

16. No es después de haber creado la Creación que Él se hace merecedor del nombre “El Creador”; ni a través de haber dado origen a Sus criaturas, el nombre de “El Originador”.

17. A Él le corresponden las características de Señor sin tener nada por encima que le supere en Señoría, y las características de Creador, sin tener ninguna Creación.

18. Porque Él resucita a los muertos (en la resurrección) después de concederles la vida (120 días en el vientre), Él merece el nombre de El Vivificador de los Muertos (ahora) y antes de que lo hubiera hecho. De igual manera, le corresponde el nombre de Creador, incluso antes de haberles concedido su existencia.

19. Todo esto es verdad, porque Él es Omnipotente. Cada cosa está bajo Su cargo y cada asunto no representa esfuerzo alguno para Él. Está libre de necesidades y “No existe nada que Le iguale; Él es el que todo lo oye y el que todo lo ve”. (Qur’an: 42-11).

20. Él ha creado la Creación en Su Conocimiento.

21. Él ha comedido su provisión.

22. Él les ha establecido la duración de sus vidas.

23. Respecto a ellos, nada ha quedado oculto para Él; incluso antes de haberlos creado, ya era conocedor de todas las cosas en las que incurrirían antes de haberles dado la existencia.

24. Les ordenó que Le obedecieran y les prohibió Su desobediencia.

25. Todas las cosas están en consonancia con Su determinación y deseo, y Su deseo siempre se cumple.

26. Sus siervos no tienen independencia en el libre albedrío, excepto contingentemente a través de Él. Por lo tanto, cualquier cosa que Él desee para ellos (que hagan) se cumplirá. Y si Él no lo desea (para ellos) no acontecerá.

27. Él guía, protege y mantiene libre de peligro a quien Él le plazca por Su Misericordia. Alternativamente, Él extravía, abandona, y aflige a quien justamente a Él le convenga.

28. Todos ellos penden de Su deseo, variando entre Su Gracia y Su Justicia.

29. Él transciende todos los contrarios y parecidos.

30. Nadie puede frustrar Sus decretos, anular Sus juicios, o dominar Sus asuntos.

31. Creemos en todo esto y ciertamente que todas las cosas proceden de Él.

32. (Creemos) que Muhammad es Su elegido, Su PRE-eminente Profeta, y Su Mensajero con quien está bien complacido.

33. El es el último de los Profetas, dechado de los justos, maestro de los Mensajeros, y el bien amado del Señor de los Mundos.

34. Toda aclamación de profecía después de él, es desviación y herejía.

35. Él es un emisario del Divino enviado, tanto para toda la creación del No Visto, como para toda la humanidad; con verdad, guía, luz y esplendor.

36. (Afirmamos) que el Qur’an es la Palabra de Al-lah, emanada de Él sin explicación, y transmitida a Su Mensajero como una revelación. Los creyentes lo aceptan como verdad de acuerdo con esa descripción. Además, tienen la certeza de que literalmente es la Palabra de Dios, El Trascendente.

37. Es eterno e increado, diferente del habla humana.




38. Quien quiera que lo escuche y lo considere como palabra humana, ha entrado en la incredulidad. (La prueba de esto son las palabras de Al-lah en el Qur’an para quienes Él ha reprendido, reprochado y prometiéndoles el Fuego del Infierno). “Los abrasaré en el Saqar”. (Qur’an: 74-26). Cuando Al-lah prometió el Infierno para todos aquellos que declararon, “solamente es lo que dice un ser humano” (Qur’an: 74-25), sabíamos y estábamos seguros de que era la Palabra del Creador del hombre y no la palabra de un ser humano.

39. Quien hiciese una descripción de Al-lah, atribuyéndole cualquier cualidad humana, habrá caído en la incredulidad. Quien haya comprendido esto, hace caso de la advertencia y se abstiene de decir algo parecido de lo que los incrédulos dicen, con el pleno conocimiento de que Sus atributos no tienen semejanza en la Creación.

40. Es una realidad que la gente del Jardín podrán ver a Al-lah sin reservas ni Modo*. El Libro de Al-lah así lo expresa: “Y en ese día los rostros estarán radiantes mirando a su Señor”. (Qur’an: 75: 22-23).

41. Todas las cosas procedentes del Mensajero -la paz y las bendiciones de Al- lah desciendan sobre él- en las tradiciones auténticas, son como él las ha establecido y su significado, como él lo tenía planificado. Nosotros no ahondamos dentro de estos temas interpretándolos según nuestras propias opiniones, ni tampoco los conceptualizamos de acuerdo con nuestros propios deseos.

42. Ciertamente que nadie está a salvo en su religión, excepto aquel que acepta en su totalidad lo que Al-lah y Su Mensajero -la paz y las bendiciones de Al-lah desciendan sobre él- han dado, y remite lo que es ambiguo en su interior, de vuelta al Uno que lo conoce.

43. El Islam de cada uno no estará firmemente establecido, a menos que esté basado sobre la resignación y la entrega.

44. Quienquiera que anhele ese conocimiento del cual él está prevenido, y no se encuentra satisfecho con los límites de su entendimiento, está, por lo tanto, velado por ese mismo deseo desde la Pura Unidad Divina, (tawhid) de la pura comprensión y firme creencia. Esto le hace ir de un lado para otro, entre la creencia y la incredulidad, afirmando y negando, perdido, sin rumbo, y obsesivamente dudoso y escéptico; ni creyendo convincentemente, ni descreyendo incrédulamente.

45. Su creencia con respecto a la Beatífica Visión de la gente de la Morada de la Paz, carece de fundamento si lo consideran una experiencia imaginaria, o si lo interpretan según su limitado conocimiento. De hecho, verdadero conocimiento de la Visión Beatífica o de cualquier significado relacionado con los atributos de Señoría, es abandonar las interpretaciones adhiriéndose a una total resignación (respecto a dichos temas).

Sobre estos principios está basada la religión de los musulmanes y las diversas leyes sagradas de los Profetas.

46. Aquel que niegue los atributos de Al-lah, o Lo compare con cualquier otra cosa de Su creación, habrá errado y fallado para poder adquirir conocimiento trascendental.

47. Esto es así, porque nuestro Señor el Majestuoso y Ensalzado, está cualificado con atributos de unidad de existencia junto a cualidades de unicidad. Bajo ningún concepto existe algo en la Creación que se Le parezca.

48. Él es trascendente mas allá de límites, fines, soportes o instrumentos. Las seis direcciones no Le afectan debido a que son cosas creadas.

49. La Noche de la Ascensión al Cielo, es real. El Profeta, fue llevado en cuerpo y alma durante la noche estando despierto, ascendiendo hasta la Esfera Celestial. Desde allí, continuó su ascenso hasta donde Al-lah quiso llevarlo. Al- lah le honró tal y como lo tenía planeado, revelándole lo que Él deseó revelarle: “No mintió el corazón en lo que percibió”. (Qur’an: 53:11). Que Al-lah le bendiga y le conceda la paz, aquí y en la Morada Final.

50. El Estanque que Al-lah ha otorgado a la comunidad de Muhammad para que sacien su sed, es real.

51. La intercesión (del Profeta) que Él tiene reservada en ese día para su comunidad es real, (según como se relata en las tradiciones).

52. El pacto que Al-lah tomó de Adán (sobre él la paz) y su descendencia es real.

53. Al-lah es poseedor del conocimiento eterno del número total de aquellos que entrarán en el Jardín, como el de los que entrarán en el Fuego. No habrá incremento ni disminución en número de ellos.

54. Lo mismo es aplicable sobre todas las acciones que Él sabía que realizarían.

55. A cada individuo se le da la facilidad de hacer aquello para lo cual ha sido creado.

56. Las obras finales de cada persona, determinan (la aceptación o rechazo de) todas sus acciones.

57. El eternamente absuelto, es quien haya sido salvado por el Decreto Divino. De igual modo, el condenado es aquel que ha sido sentenciado por ese mismo Decreto.

58. El principal origen del Decreto Divino de Al-lah, el Ensalzado, es Su Secreto dentro de la Creación. Ningún ángel predilecto, ni tampoco ningún emisario profético, ha sido privado de ello.




59. Hacer una especulación reflexiva sobre dicho tema (como el Decreto Divino), es un salvo conducto para el extravío espiritual, una carrera hacia la privación, y un paso hacia la trasgresión. Por lo tanto, haced caso de la advertencia y tened cuidado (de no poner a prueba el Decreto Divino) tanto de pensamiento, reflexión, o insinuación. Al-lah, El Ensalzado, ha ocultado dicho conocimiento del Decreto Divino a Sus criaturas, prohibiéndole su búsqueda. El Ensalzado, lo ha dejado patente en Su Libro de la siguiente manera: “A Él no se Le pedirán explicaciones de lo que hace; pero ellos, sí serán preguntados”. Qur’an: 21:23). Por consiguiente, quien pregunte: “¿Porqué Él ha hecho esto?”, habrá rechazado la sentencia del Libro y por lo tanto está entre los incrédulos.

60. Esto es en suma, lo que uno necesita; que su corazón sea iluminado como uno de los amigos protegidos de Al-lah, El Ensalzado. (De hecho), este es el rango de aquellos que están firmemente establecidos en el conocimiento.

61. Esto es debido a que el conocimiento es de dos clases; el que es accesible a Sus criaturas y aquel que no lo es. Esto indica, que negar el conocimiento que es accesible, es negarse a creer; y demandar por conocimiento inaccesible, es también incredulidad. La (verdadera) fe no quedará establecida hasta que el conocimiento que es accesible sea aceptado y la búsqueda del conocimiento inaccesible, sea abandonada.

62. Creemos en la Tabla y en el Cálamo, junto a todo lo que (el Cálamo) ha registrado en ella (la Tabla).

63. Por lo tanto, si toda la creación estuviera de acuerdo en remover algo de esa misma existencia que Al-lah, El Ensalzado ha registrado en la Tabla, no lo conseguirían. Del mismo modo, si todos estuvieran de acuerdo para traer en existencia algo de lo que Al-lah El Ensalzado, no ha registrado, tampoco lo lograrían. La Tinta del Cálamo se ha secado respecto a lo que (fue) es (y será) hasta el Día de la Resurrección.

64. Lo que haya sido decretado para cada uno, eso será lo que le toque, y lo que no haya sido no le tocará.

65. Es necesario para un siervo saber, que la presciencia de Al-lah antecede a cada cosa existente en Su creación. Por esta causa, Él la ha comedido con exactitud y decisivamente. No existe nadie de entre Sus criaturas, ni en los cielos ni en la tierra que pueda anularla, denegarla, removerla, cambiarla, restarles méritos o quitárselos.

66. Todo esto forma parte del credo de la fe y de los cimientos del (verdadero) conocimiento, como también lo es, el reconocimiento de la Unidad Divina (tawhid) y Su Absoluto Señorío. Y así es como Al-lah, El Elevado, lo ha dejado manifiesto en Su Libro: “Él ha creado cada cosa y la ha determinado en todo”. (Qur’an: 25-2). Y continua El Altísimo manifestando: El mandato de Al-lah, es un decreto fijado”. (Qur’an: 33-38)

67. Así le acae desgracia a cualquiera que discute con Al-lah respecto al decreto y a quienquiera que con el corazón enfermo empieza a escudriñar en este asunto. En su intento delusorio por investigar lo no visto, está buscando un secreto que nunca puede ser develado, y termina como pecador y embustero.

68. El Trono (‘Arsh), (que en realidad es la inmensidad de la Creación de Al- lah) y el Escabel (kursi) (el cual es una vasta creación luminosa en la presencia del Trono) son reales (y la naturaleza de ambos es para todos desconocida excepto para Al-lah).

69. Aún así, Al-lah no necesita Trono ni cualquier otra cosa.

70. Él envuelve todas las cosas y a pesar de ello, lo transciende todo*. Él ha hecho Su Creación incapaz de abarcar (Su Realidad).

71. También afirmamos en buena fe, convicción y aceptación, de que Al-lah aceptó la amistad de Abraham (sobre él la paz) y de que habló con Moisés (sobre él la paz).

72. Creemos en los Ángeles, los Profetas y los Libros que fueron revelados a los Mensajeros. Y damos fe, de que todos ellos han seguido la verdad manifiesta.

73. Aquellos que se orientan hacia nuestra quibla, los llamamos creyentes musulmanes, siempre y cuando reconozcan todo lo que el Profeta (la paz y bendiciones de Al-lah recaigan sobre él) ha traído; y que en verdad confirmen todo lo que él dijo y transmitió.

74. No especulamos sobre Al-lah, ni tampoco argumentamos sobre Su religión.

75. No discutimos (con nadie) respecto a la naturaleza del Qur’an, sino que damos fe de que es La Palabra de Al-lah revelada a través de Su Espíritu de confianza (el Ángel Gabriel), quien se lo instruyó a Muhammad, modelo de todos los mensajeros (la paz y las bendiciones de Al-lah recaigan sobre él).

76. Es la Palabra de Al-lah la cual es incomparable con el habla humana. Tampoco decimos que ha sido creada.

77. No discrepamos con la mayoría de los musulmanes.

78. No anatematizamos sobre aquellos que siguen nuestra quibla respecto a cualquier error (que hayan podido cometer), siempre y cuando no lo consideren lícito.

79. No decimos que las ofensas cometidas por los justos no les perjudican.

80. Confiamos con esperanza de que Al-lah perdonará aquellos de entre los creyentes que realizan buenas obras, y los admitirá en el Jardín del Edén a través de Su Misericordia. No obstante, no lo declaramos ni lo garantizamos que vayan a entrar en el Paraíso. Pedimos perdón por sus faltas y tememos por su bienestar, pero tampoco hacemos que pierdan sus esperanzas con respecto a sus asuntos.

81. La certeza (de salvación) y la pérdida de esperanza en ello, son dos caminos que conducirán a uno fuera de la religión del Islam. Para aquellos que oran cara a la Mecca, el camino de la verdad descansa sobre ambos.

82. Un siervo (creyente) no pierde su fe, excepto negando algo de aquello que lo hizo ser creyente por primera vez.

83. Fe (verdadera), es una afirmación realizada con la lengua y que va acompañada con el convencimiento del corazón (de que Al-lah es Uno y que Muhammad, -que Al-lah le bendiga y le conceda la paz- y todos los Profetas y Mensajeros anteriores a él, son verdaderos).

84. Y respecto a todo lo que Al-lah ha revelado en el Qur’an, así como a los conocimientos transmitidos por el Profeta, -que Al-lah le bendiga y le dé paz- y que hacen referencia a la Ley Divina y a sus explicaciones, es la verdad.

85. La fe es una realidad, y en esencia, toda su gente son lo mismo.

86. Todos los creyentes son amigos protegidos de Al-lah el Misericordioso. El más noble de entre ellos ante Al-lah, es el que sea más obediente y demuestre mas apego hacia el Qur’an.

87. La fe es creer en Al-lah, Sus Ángeles, Libros y Mensajeros, el Ultimo Día, en la Resurrección después de la Muerte y en el Decreto Divino, y que su beneficio como su perjuicio, su dulzura como su amargura, proceden de Al- lah El Altísimo.

88. Somos creyentes respecto a todo esto. No hacemos distinciones entre cualquiera de sus Mensajeros, y afirmamos todas las revelaciones que han traído.

89. (Creemos) que la gente con pecados mortales de entre la comunidad de (el Profeta) Muhammad, irán al Infierno (salvo los que hayan sido perdonados) pero no permanecerán allí eternamente; siempre y cuando su muerte, haya sido dentro del monoteísmo. Están incluidos aquellos que no se han arrepentido, pero han muerto creyendo en Su existencia (la Unicidad de Al- lah). Se les considera de estar dentro de Su Providencia y enjuiciamiento. Si Al-lah lo desea, olvidará y perdonará sus faltas a través de Su Gracia tal como está registrado en Su Libro: “Es cierto que Al-lah no perdona que se Le asocie con nada, pero fuera de eso, perdona a quien quiere”. (Qur’an: 4-48). Si Él lo desea, los castigará en el Fuego con Su Justicia, y después los absolverá a través de Su Misericordia y con la intercesión de Sus siervos sumisos a quienes se les haya concedido la intercesión. A continuación, Al-lah los introducirá en el Paraíso.

90. Todo esto es debido, a que Al-lah protege aquellos quienes están familiarizados con Él y no los trata de la misma manera en ninguna de las dos moradas (este mundo y el próximo), como lo hace con aquellos que Lo niegan, desamparándolos de Su guía y privándolos de Su protección.




91. ¡Oh Al-lah!, Protector del Islam y sus adeptos, afiánzanos firmemente en sumisión a Tu deseo hasta el momento en que Te encontremos y que sea en estas condiciones.

92. Consideramos realizar la plegaria establecida, detrás de cualquiera que dirija su rostro hacia la Mecca (en oración) siempre que este sea convincente (para los seguidores), ya sean (aquellos a los que está dirigiendo), moralmente rectos o inmorales, como también ofrecerles asistencia en sus solicitaciones funerarias en el momento de su muerte.

93. No damos testimonio por ninguno de ellos para estar en el Paraíso, como tampoco los condenamos para estar en el Infierno. No establecemos un juicio acusatorio sobre ellos de incredulidad, idolatría, o hipocresía, hasta el momento en que todo esto sea manifiestamente evidente por su parte. Dejamos (el juicio de) sus intenciones para Al-lah El Ensalzado.

94. No aceptamos la espada (poder de coacción), en contra de cualquiera de la comunidad de (el Profeta) Muhammad, -que Al-lah le bendiga y le de paz- excepto que sea una obligación (prescrita por la Ley Divina, como por ejemplo, castigos penales).

95. No aceptamos ninguna clase de rebelión hacia nuestros líderes, o los administradores de nuestros asuntos públicos, incluso si estos son opresivos. No les deseamos el mal o invocamos el castigo sobre ellos. De hecho, consideramos la obediencia hacia ellos, de ser una parte de la obediencia hacia Al-lah, El Altísimo, El Majestuoso, siempre y cuando sus órdenes no nos conduzcan hacia un acto que sea moralmente erróneo. Suplicamos por su probidad y perdón (de sus equivocaciones).

96. Nos adherimos a la línea Profética y de la mayoría (de los eruditos musulmanes) evitando opiniones aisladas, discrepancias y sectarismos.

97. Amamos a la gente que es justa y digna de confianza, y aborrecemos a la que es traidora y opresora.

98. A la conclusión de cada asunto, lo resumimos diciendo: “Al-lah es el mejor conocedor” siempre que tratamos decisivamente sobre cualquier tema de conocimiento el cual no está claro para nosotros.

99. Tenemos en cuenta, (la exención) que el frotamiento sobre el khuff (calcetines de cuero) en casa, o estando de viaje, está firmemente reconocido a través de confirmaciones fidedignas.

100. Hajj y Yihad llevado a cabo por legítimos gobernadores musulmanes, sean estos morales o inmorales, son actos obligatorios impuestos a los musulmanes hasta el final de los tiempos. Ninguno de ambos podrá ser omitido o eliminado.

101. Creemos en los nobles escribas (ángeles que registran nuestras acciones). Al-lah los ha asignado como nuestros guardianes.

102. Creemos en el Ángel de la Muerte, a quien se le ha confiado la responsabilidad de capturar las almas de toda vida sensible.

103. Y en el castigo de la tumba para cualquiera que se lo merezca. (También creemos) en el interrogatorio dentro de la tumba hecho por Munkar y Nakir acerca de quién es su Dios, su religión y su Profeta, tal y como ha sido transmitido a través de fuentes fidedignas del Profeta, -la paz y las bendiciones de Al-lah recaigan sobre él- y de sus fieles Compañeros, -Al-lah esté complacido con todos ellos-.

104. La tumba puede ser una pradera en el Paraíso, o un pozo en el Infierno.

105. Creemos en la resurrección de los muertos, la recompensa de las acciones en el Día de la Resurrección, en el Recuento (de la vida de cada uno), en el Reconocimiento, la lectura del libro de las acciones de cada uno, la recompensa y castigo (en la próxima vida), en el Puente sobre el Infierno y en la Balanza sobre la cual serán pesadas todas las acciones del hombre.

106. Creemos que el Jardín y el Fuego (ya) fueron creados y no se extinguirán ni perecerán.

107. Al-lah El Altísimo, ha creado el Paraíso y el Infierno antes de la creación (del mundo). Al-lah, acto seguido, creó al ser humano para ambos mundos. Por Su Gracia y por Su Justicia envía al Paraíso o al Infierno a quien Él desee.

108. Todos actuarán según sus propósitos, moviéndose inevitablemente hacia aquello por lo cual han sido creados.

109. El beneficio y el mal de algo, está predeterminado para todos los siervos de Al-lah.

110. La inteligencia para que un acto se cumplimente, necesariamente solo se logra a través de lo divino, y no podrá en ningún caso ser atribuido a cualquiera de las criaturas creadas; y este consentimiento divino, es lo que acompaña a la acción. En cuanto al talento, que es reflejo de salud, fuerza física, capacidad, y conocimiento de instrumentos y medios, todo es anterior al acto en sí, y sobre estas cosas descansa, según la Sagrada Ley, la responsabilidad humana.

Al-lah El Ensalzado dice: “Al-lah no exige a un alma, mas de aquello que sea capaz de hacer”. (Qur’an: 2-286).

111. Las acciones del ser humano han sido creadas por Al-lah, pero son Sus siervos quienes las han adquirido (y en consecuencia, son responsables de ellas).

112. Al-lah no les exige más de aquello de lo que puedan soportar. Y ellos soportan solamente lo que Él les envía, y esto es la explicación de “No hay fuerza ni poder excepto el que proviene de Al-lah, El Altísimo, El Poderoso”. Afirmamos que nadie tiene un plan inteligente, moción, o distracción que pueda apartarle del desobedecimiento de Al-lah, excepto por Su Gracia. Por otra parte, nada puede ser constante en la obediencia a Al-lah y perseverar como tal, excepto por Su gran favor.

113. Todo es confluente con el deseo de Al-lah, El Ensalzado, Su conocimiento, juicio y decreto.

114. El deseo de Al-lah supera todos los demás deseos. Su decreto absorbe cualquier plan inteligente que intente evitarlo.

115. Al-lah hace lo que Le place y siempre con justicia.

116. El es Sagrado más allá de cualquier mal o adversidad, y trascendente sobre cualquier mancha o perversidad. “A Él no se le pedirán explicaciones de lo que hace, pero ellos, sí serán preguntados”. (Qur’an: 21-23).

117. Existe un beneficio para los muertos en las súplicas y actos de caridad de los vivos.

118. Al-lah, El Ensalzado, responde a las súplicas y satisface las necesidades.

119. Él lo posee todo, pero nada puede poseerle.

120. Nadie está libre de Al-lah, El Ensalzado, ni siquiera el parpadeo de una pestaña. Verdaderamente, quien piense que está libre de Al-lah incluso por un instante, habrá dejado de creer y puede considerarse entre la gente del fracaso eterno.

121. Al-lah tiene ira y placer, pero no (como una emoción) en igual manera que Su creación.

122. Amamos a los Compañeros del Mensajero de Al-lah, que Al-lah le bendiga y le de paz. No obstante, no nos excedemos en nuestro amor por ninguno en particular. Tampoco hacemos disociaciones personales al respecto. Aborrecemos a quienes los aborrecen y hablan mal en su contra. Solamente nos limitamos a hablar bien de todos ellos. Sentir amor hacia ellos es, religión, fe, y excelencia espiritual. Del mismo modo, odiarlos es incredulidad, hipocresía y extremismo.

123. Damos fe, que el primer Califato después de la muerte del Mensajero de Al-lah, fue el de Abu Bakar al-Siddiq, debido a su pre-eminencia y precedencia sobre la entera comunidad. (El fue rectamente seguido por) ‘Umar bint al Hattab, ‘Uzman bin ‘Affan, y ‘Ali bin Abu Talib; que Al-lah esté complacido con todos ellos. Ellos son la Guía y los Califas Guiados.
124. Damos fe, que los diez hombres a quienes el Mensajero de Al-lah nombró dándoles la feliz noticia de tener un lugar en el Paraíso, son tal cual como él los nombró. Las palabras del Profeta de Al-lah, -que Al-lah le bendiga y le de paz- son verídicas; estos diez son los siguientes:

• Abu Bakar (al-Siddik)
• ‘Umar (bin al-Khattab)
• ‘Uzman (bin ‘Affan)
• ‘Ali (bin Abi Talib)
• Talhah (bin ‘Ubayd Al-lah)
• Al-Zubair (bin al-‘Awwan)
• S’ad (bin Abi Waqqas)
• Sa’id (bin Zayd)
• ‘Abd al-RAhman bin ‘Awf
• Abu ‘Ubaydah bin al-Jarrah (el “Fideicomisario de esta Comunidad”, que Al-lah esté complacido con todos ellos).




125. Quienquiera que hable bien de los Compañeros del Profeta, que Al-lah le bendiga y le de paz, sus castas esposas, y su purificada descendencia, está libre de hipocresía.

126. Los sabios piadosos del pasado, junto aquellos que siguen sus pasos, la gente bondadosa y conservadora de la tradición, la gente de la jurisprudencia y de profunda erudición, deberán ser considerados en la mejor de las maneras. Aquel que los mal juzgue, se habrá desviado del camino (verdadero).

127. No sustituimos a un Profeta por ningún santo; y en verdad así lo confirmamos: “Un Profeta vale más que todos los santos juntos”.

128. También creemos en los hechos milagrosos por manos de los santos, y así mismo, en los auténticos relatos de dichos milagros a través de sus fuentes fidedignas.

129. Creemos en los signos de la Hora inminente (incluyendo): El Anticristo, el descendimiento de Jesús, hijo de María, sobre él la paz, desde la Esfera Celestial. Nosotros también creemos, en la salida del sol por el Oeste, y el resurgimiento de la Bestia de la Tierra desde el lugar señalado.

130. No creemos en los cuentos de los adivinos, astrólogos, adivinos o adivinadores de la fortuna (de cualquier índole).

131. Tampoco creemos en nadie que demande cualquier cosa que contradiga El Libro, la Guía Profética, o el consenso de la comunidad (del Islam).

132. Consideramos a la mayoría (de los sabios y aquello en lo que están de acuerdo) de ser verdad y correcto; y cualquier sectarismo o ruptura divisoria (de la mayoría), una desviación que conlleva su justo castigo (por desviarse).

133. La religión de Al-lah, tanto aquí en la Tierra como en el Cielo, es una. Es la religión del Islam (sumisión a Al-lah). Al-lah, El Ensalzado, dice: “Verdaderamente la religión de Al-lah es el Islam”. (Qur’an: 3-19). El Ensalzado también establece: “Y quien desee otra práctica de adoración que no sea el Islam, no le será aceptada…” (Qur’an: 3-85). Finalmente Al-lah afirma: “Estoy complacido con el Islam como vuestra religión”. (Qur’an: 5-3).

134. (Islam) es el término medio que existe entre lo demasiado y lo demasiado poco, entre el antropomorfismo y la pura trascendencia, entre el determinismo absoluto y el absoluto libre albedrío, entre la esperanza (en la otra vida) y la desesperación (de la Gracia de Al-lah).

135. Esta es nuestra religión y nuestro credo, pública y privadamente. Nos eximimos a nosotros mismos ante Al-lah, de cualquiera que se oponga a lo que aquí hemos mencionado y aclarado.

Pedimos a Al-lah que nos consolide firmemente en la fe, que selle nuestras vidas en ella, y que El nos proteja y preserve de cualquier herejía, cambios de opinión y de las doctrinas corruptas como son aquellas de los antropomorfitas, racionalistas, panteístas, deterministas, sectas antinomias y de cualquiera de otros grupos desviados quienes difieren con la guía profética y la mayoría de los sabios musulmanes. Para nosotros están perdidos y arruinados. La protección y el éxito solamente se consiguen a través de Al-lah.

Tomado de aqidah-tahawia-esp